Taberna de Sashet: Una humilde pero conocida taberna situada en el sur, cerca del mercado.
En la puerta hay un cartel viejo de madera que dice: “Entra, entra y si consigues beberte tres barriles de cerveza seguidos seguidos sin acabar muerto no pagas ni los barriles ni lo que hayas consumido antes”
La taberna consta de dos plantas en la primera está la barra y una cantidad de mesas distribuidas de distinta forma, en el fondo se puede apreciar una sucia chimenea para calentar la estancia en las frías noches de invierno. En la planta de arriba hay un estrecho pasillo con varias puertas que dan a almacenes salvo una que da a la habitación de Sashet.
Posada “El descanso del Guerrero”: Consta de cuarenta habitaciones todas muy parecidas pies tienen: Dos camas o una matrimonio a escoger, un pequeño baúl a los pies de la cama, una mesita y un estrecho baño que consta de lo necesario.
En la planta baja aparte de algunas habitaciones está la recepción, la chimenea, varias mesas y una cocina bastante pequeña donde cada persona puede hacerse algo de comer.
Respecto a la decoración todo el interior es igual de sobrio y con pocos detalles quizás puedas encontrar como mucho un jarrón, una alfombra y poco más.
Posada “Posada Plácido Descanso”:Situada en la zona de la plaza central, suele pasar bastante desapercibida ante un ojo inexperto, pues tan solo un pequeño cartel de una media luna, con letras arriba y abajo de esta 'Placido' y 'Descanso' respectivamente, avisa de la presencia de esta. La doble puerta sobre la que descansa el cartel no es muy grande, pero si bastante singular, pues es de un color caoba casi rojizo, adornada con unos relieves que se asemejan a pequeñas estrellas diseminadas por esta.
Por dentro, la Posada cuenta con un amplio comedor, con mesas de varios tamaños repartidas por la sala, así como sillas y taburetes en la barra, donde podrían caber unas 20 personas sentadas y otras tantas o incluso mas en pie. Cabe destacar la decoración del lugar, el tono de las paredes y mobiliario varia, pero siempre manteniendo un color calido, con los adornos justos y sencillos, pero que no desentonan en ningún momento, dando una sensación hogareña.
En el piso de arriba se encuentran las habitaciones, 20 de ellas, 5 de las cuales son relativamente amplias, camas para 4 personas, una mesa, sillas y un habitáculo con lo necesario para asearse. Las otras 15 habitaciones son algo más pequeñas, para dos personas como mucho y en las cuales se comparte aseo cada dos de ellas. Todas las habitaciones están adornadas en un estilo similar al del resto de la posada, y si así lo desean los usuarios, cada día se ofrece un servicio de limpieza, tanto del cuarto como de la ropa.
Esta posada es una de las más antiguas de la ciudad, regentada por la misma familia durante generaciones. En la actualidad, los dueños son Jorah y Sarah, un matrimonio de ya casi ancianos, superando ambos los 55 años; el primero se encarga sobretodo de los temas monetarios, así como de atender en la barra a clientes; en cuanto a su esposa Sarah, ella se encarga de hacer los desayunos, comidas y cenas (De las que cabe destacar su estofado, según no pocos, el mejor de la ciudad), además de algunas tareas de limpieza. Su hija, la joven Darcey, de tan solo 16 años, ayuda tanto a su madre como a su padre en tareas varias, aunque suele ser ella la que sirve las comidas y bebidas en las mesas.